Entre escritores siempre ha
existido la cordial discusión de si se debería escribir para los demás o bien
escribir para uno mismo aunque posteriormente lo escrito se lea. Para que no
nos perdamos esto no sería otra cosa que “yo escribo algo y lo guardo” o bien
“yo escribo algo y lo pongo a la vista de todo el mundo”. Puede parecer algo
estúpido visto desde fuera del mundo de las letras pero la experiencia me hace
saber que muchas personas que escriben para sí, tienen textos realmente
alucinantes.
Dejando de lado el mundo de las
letras cabría preguntarse qué somos realmente en la red, si por un lado somos
“yo” o si más bien por el contrario somos un claro “tu”. En principio podría
ser una idea paradójica, si nos fijamos en un tipo de usuario en la red como podría
ser un “uploader” este es un “tú”, en teoría claro, “tú descargas el material”.
Y es ahí donde encontraríamos la paradoja “tu descargas el material que yo he
subido-creado”
Está claro: la red es un conjunto
de individualidades. Cada uno se sumerge en la red de manera individual. En la
red vemos un tipo de usuarios al cual personalmente tengo cierto
aprecio-cariño, que no son otros que los autores de blogs personales. En esos
ejemplos vemos como en la red se comportan como un “yo” sin importarles el “tú”.
Una libertad clara, y siempre sabiendo que dentro del contexto de esas palabras
personales en esos blog la atadura a un grito, sea del tipo que sea, es
evidente.
Pero por otro lado, y para nada
siendo esto algo generalizado, encontramos a los yotubers. En este caso sí que
es cierto que la gran mayoría aunque repito: no todos, crean material para que
“tú” lo veas. Incluso en ocasiones da la sensación de que muchos de ellos se
venden ante el “tú”, una práctica que a la larga acaba con el “yo”.
En la red “tú” y “yo” caminan
conjuntos aunque la visión global, y quizás más negativa, no es otra de que el
“yo” se encuentra por encima en muchas ocasiones. En ocasiones incluso en
muchos casos vemos como las actitudes egóticas predominan por encima del resto.
Está claro que en la red a todos nos gusta ser el “yo” de la red, ese “yo” al
cual tu lees-ves-escuchas aunque cualquier conato éticamente correcto quede
totalmente relegado a un plano secundario.
Podríamos decir que en aquellos
programas en los que se nos permite crear un personaje virtual estamos ante un
“yo” en toda regla: este soy “yo” para que “tú” me veas. Si vamos juntando
todos esos “yo” finamente creamos un universo individualista que desde luego no
funciona en la red. Puede hacerlo de manera temporal pero a la larga ese “yo”
acaba fracasando.
Un ejemplo realmente claro del
“yo” lo encontramos en el spam, cualquier tipo de spam, sea de la forma que
sea, es odiado. Y ese spam se crea desde el más ególatra “yo”. Para que no nos
perdamos: “Yo” quiero vender un producto y me lo puedes comprar “tú”. Si nos
fijamos en el más común de los sentimientos ante el spam, a todos nos vendrá
una palabra a la mente: odio.
Y es que el “yo” en la red puede
funcionar hasta un cierto límite. Pero ¿Qué sucede si olvidamos el “tú”? Las
cosas suelen torcerse. Pensemos que el “yo” no es invulnerable, por experiencia
sé que en ese “yo” puede aparecer alguien en tu vida, y hacer con un “tú” que
tu vida de un giro enorme. Por lo tanto el “yo” debería quedar relegado a un
puesto secundario marcado en un primero lugar por el “tú”.
Al fin y al cabo el “tú” es el
que marca el ritmo de la red. Sin el “tú” el “yo” no existe, se anula. Porque
aunque suene extraño el “tú” puede vivir perfectamente en la red sin el “yo”
pero a la inversa el “yo” está destinado a la caída.
Y dicho esto…hasta mañana ^_^
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